Los tres edificios más ecológicos y eficientes del mundo

"Construido para reducir su consumo en más de un 60% y tener una huella de carbono mínima"
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Construyendo en verde

El sector de la construcción cada vez necesita más aplicar una perspectiva ecológica y de eficacia energética, logrando unos resultados espectaculares al combinar nuevas técnicas, materiales, ingenio y la visión de los arquitectos más prometedores del mundo. Estos son los edificios que más se comprometen con el medio ambiente y la vez generan más expectación en el mundo entero.

Alcanzar la máxima eficacia energética es un objetivo capital en el diseño, construcción o reforma de cualquier edificio, ya que supone la diferencia entre un enorme ahorro o un derroche de recursos y presupuesto. Factores como el control de las infiltraciones, la gestión del agua, el uso de materiales adecuados, el diseño de los espacios habitables y la sostenibilidad son las herramientas que los profesionales del sector utilizan diariamente.

La construcción ecológica es muy variada y existen numerosos ejemplos sorprendentes en el mundo entero, pero su eficacia también puede medirse de manera objetiva. Una de las certificaciones más exigentes del mundo es el ‘Método de Evaluación del Organismo de Investigación y Construcción’, o BREEAM en inglés. Estos son varios de los ejemplos más significativos:


Coop Kyosai Plaza – Tokio

En 2017 un peculiar edificio irrumpió en los World Architecture Awards ganando el premio a mejor edificio de oficinas apenas unos meses después de estrenarse. El Coop Kyosai Plaza fue diseñado por el estudio Nikken Sekei y sirve como edificio comercial en el centro de Shibuya, Tokio. Como es habitual en esas latitudes, una de sus principales características es que tiene toda la última tecnología contra seísmos, pero su elemento más particular es que toda la estructura está cubierta por una capa de plantas que cuelgan como una cortina natural.

Además de una estética impresionante, la colocación de plantas permite la refrigeración del edificio durante el verano gracias a la evaporación del agua y también actúa como aislante térmico en el duro invierno nipón. La particular arquitectura, unido al uso de materiales de última generación, permite al Kyosai Plaza reducir su consumo en más de un 60% y tener una huella de carbono mínima.

Este semejante tamaño no ha impedido que recientemente haya sufrido una serie de reformas que lo ha convertido en todo un ecosistema propio completamente automatizado.


Torre Bolueta – Bilbao

En el año 2018 se finalizó en la capital vizcaína una torre de viviendas con 88 metros de altura que, actualmente, ostenta el récord de ser la vivienda más grande con el estándar Passivhaus. Esta denominación significa que, gracias a un riguroso control de infiltraciones térmicas, el aprovechamiento de la radiación solar y una máxima calidad en el aire interior, su consumo energético es inferior a 10 watios por metro cuadrado.

Según el instituto dirigido por el doctor sueco Wolfgang Fëist, el edificio diseñado por la firma navarra Varquitectos superó en eficacia energética a la residencia de estudiantes Cornell Residential de Nueva York, ya que gasta un 75% menos de energía respecto a un edificio convencional. Actualmente alberga 171 viviendas de protección oficial y ya se está construyendo una segunda torre Bolueta que tendrá 21 plantas y 190 viviendas.


Taipei 101 – Taiwán

Pero no todos los edificios ecológicos tienen que ser de nueva construcción, ya que es posible actualizar un inmueble utilizando diferentes técnicas que le permitan conseguir una eficacia energética con la certificación LEED Platinum, una de las más exigentes del mundo. Este rascacielos fue finalizado en 2004 y durante cuatro años fue el más alto del mundo, aunque semejante tamaño no ha impedido que recientemente haya sufrido una serie de reformas que lo ha convertido en todo un ecosistema propio completamente automatizado.

Tiene la capacidad de regular su propia temperatura a través del uso de más de 3.000 cajas de control que almacenan hielo durante la noche y lo va dosificando como refrigeración y suministro de agua durante el día. Detecta automáticamente la necesidad de iluminación o aire acondicionado en cada una de las habitaciones a lo largo de sus más de 350.000m2, lo cual supone un ahorro anual en la emisión de 3.000 toneladas de CO2, el consumo de 28.000 toneladas métricas de agua y 500.000€ en el mantenimiento del inmueble.

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